Terremoto en Chile, el valor de las telecomunicaciones

foto Pasadas las 03.30 AM del sábado 27 de febrero, un terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter (con epicentro en la VIII región) y que ha sido uno de los más potentes de la historia afectó a nuestro país.

Justamente en ese momento andaba manejando en la parte poniente de Santiago y me di cuenta de la magnitud cuando se cortó la luz en el sector y el vehículo se movía durante el trayecto. Prendo la radio del vehículo y me entero de la gravedad de la situación, de que el epicentro fue cerca de Concepción y que el sismo afectó a más de 8 regiones del país.

Cuando volví a mi departamento, ubicado en un piso 11, toda la gente estaba en la calle y casi nadie en los departamentos. Subo y hay grietas en las escaleras. La mayoría de las puertas están descuadradas y muchas estan abiertas. Pensé lo peor al entrar a mi departamento, pero solo encuentro todo en el suelo. No hay mayores daños que lamentar, pero obviamente no hay luz ni agua, no funciona el teléfono ni los celulares… Salgo a ayudar a mis vecinos, viendo piso por piso si hay personas encerradas o accidentadas. Aprovecho de informar lo que había escuchado en la radio y luego de ver que todos se encontraban bien, prefiero dormir unas horas.

En la mañana despierto con el sonido del celular. Es mi familia que se encuentra en Viña del Mar y que me avisan como están. Todos bien, con miedo de posibles mayores daños, pero en general bien. Aprovecho de calmarlos y darles recomendaciones de seguridad. Me dicen que no hay luz ni agua en Viña y  me preguntan donde  fue el epicentro y si sabía noticias de la isla de Juan Fernández, donde está mi hermano menor junto a su novia. No sé que decir, pero como me doy cuenta que ya cuento con luz y con internet calmé a mi mamá y le dije que apenas tuviera información se lo diría.

De inmediato me meto a mi cuenta en twitter. Esta red social a veces tan poco valorada fue desde el principio el medio de información más idóneo. Lo primero fue para comentar como estaba donde vivo, la segunda para preguntar sobre la Isla de Juan Fernández y la tercera para agradecer la escasa información que existía al momento. Información que ya era base para tener una idea de la magnitud del terremoto. Desde ahi me empecé a informar de la gravedad de la situación y, lo peor, fue enterarme que  esa hora corría el rumor que la isla de Juan Fernández, donde estaba mi hermano, había sido afectada por un tsunami.

Instintivamente (y sin muchas esperanzas), le envío a mi hermano un simple email:

Javier
si te puedes meter a internet, avísame como estás
en viña ahora no hay ni luz ni agua,. pero aca en santiago tengo luz e internet
mi mamá está bien preocupada
informa de ti y tu polola
un abrazo

Seguí en internet y en twitter. Gracias a este simple sistema de información aprovecho de leer y replicar información. Subo fotos que había sacado en la madrugada tras el terremoto y observo como está el estado en otros lugares. Me comunico con gente que se encuentra en diversos lugares del país informando sobre sus realidades.

Como me di cuenta de que las telecomunicaciones funcioban razonablemente bien en la región metropolitana y en twitter muchas personas, sobre todo del extranjero, pedían información de familiares, ofrecí mi ayuda para llamar a personas que estuvieran en Santiago. Es así como hubo varios casos, como la de una persona en Costa Rica, a quien con una llamada a sus padres que realicé, y  que estaban en buenas condiciones, me agradeció este simple hecho, pero tan importante para ella.

juan fernandezLuego de horas de seguir informando y avisando de estado de situaciones, pude observar que eran muchas las personas que, al igual que yo, necesitábamos saber más sobre la isla de Juan Fernández principalmente. Hasta que me enviaron una foto del estado en que se encontraba la isla. De inmediato la subí a Internet y fue ampliamente replicada y visualizada (hasta este momentomás de 10.300 veces).

Por esta foto se comunicaron varias personas, sobre todo españoles, que querían saber de familiares que estaban en la isla. Me comentaban de los problemas de comunicación con embajadas y entidades diplomáticas para informarse y que para ellos lo mejor era saber de personas que estaban en el país con información más actualizada. Yo replicaba la información que existía en ese momento y es que habían 5 muertos y 11 desaparecidos. Incluso aproveché de replicar una lista que estaba en Internet donde aparecía el nombre de fallecidos y desaparecidos en la isla… el nombre de mi hermano ni su novia aparecían en él y llamé a mis familiares para tranquilizarlos y decirles que mantuvieran la calma.

Luego de haber pasado más de 36 horas desde que el terremoto había afectado a Chile y cuando estaba mandando más información sobre cortes de agua, estado de ciudades y replicando datos oficiales, veo que me llega un correo electrónico. Era de mi hermano Javier, directamente enviado desde la isla Juan Fernández

Hermanoooooooooooooo que bueno que estan bien!!!!
Aca llego una tsunami y arrazó con todo el pueblo que estaba a la altura de la costa.
Se llevo la capitania de puerto, la municipalidad, el colegio, pero como el Tunga vive en el cerro a mi y a Gloria no nos pasó nada.
Durante el transcurso del día veremos si nos vamos en el barco de la armada o algún otro barco que manden de rescate.
Te agradecería si me escribes para saber de Panchito.
Cuidate y cuidado cuando salgas, porque se pueden caer las casas y todo eso.
Saludos y nos veremos pronto.

Chao

No puedo expresar la emoción que tuve de leer esas simples palabras. Acto seguido aparece mi hermano por gtalk y escuétamente me dice que lo llame por teléfono al número de la aeronaútica civil de Juan Fernandez para conversar un segundo. Llamo de inmediato y lo escucho. Mayor fue mi emoción de saber que estaba sano y salvo y que gracias a que estaba alojado en una casa que estaba no en la parte plana de la isla, sino en el cerro, no habían sufrido con el tsunami.

Me cuenta rápidamente detalles de lo ocurrido, del estado de la isla y me pide que llame a la mamá de su novia, para que pueda comunicarse con su hija y que lo haga en forma rápida, porque habían muchas personas que estaban ocupando el único teléfono disponible. Es así como llamo a la mamá de Gloria y entre sollozos me agradecen que el aviso del estado de su hija y anotan el número para llamar.

Respiro más tranquilo. Llamo a todos mis familiares y mi madre agradece a dios. En Viña del Mar aún no tenían luz ni agua y apenas tenían información de lo que ocurría. Solo escucho un te amo hijo y la dejo para que descanse y duerma, porque desde el terremoto que no lo hacía adecuadamente.

Sigo en internet. Sigo comentando sobre el estado de la Isla de Juan Fernández. Subo fotos que me envían de la situación y mantengo dando avisos de lo que sucede en el país.

Hasta que veo la foto que ilustra este artículo. La veo en una página de un corresponsal extranjero, pero no la había visto en ningún sitio chileno. Y justamente representaba el espíritu que se sentía en este momento. De un Chile en el suelo por el terremoto, pero con los ánimos de superación. Con deseos de levantarse a pesar de la adversidad. La subo a mi cuenta y ya son más de 13.500 veces vista.

Casi al finalizar el día, entre los emails que recibo, leo uno que me produce una sensación mixta. Porque no siempre son buenas noticias para todos. Pero me alegro de haber sido útil a esta familia que se encuentra en España y que me señala:

Hola Pedro.
Ya hemos podido contactar por e-mail con nuestros familiares que aún se encuentran en la isla.
De los 7 del grupo 6 estan bien y uno sigue desaparecido y le dan por muerto, ya que se lo llevó el mar. Ahora intentaran volver al continente y llamarnos des de allí.
Solo quería decirte muchas gracias por la información y la atención que recibí por tu parte, en aquellos momentos cualquier pequeña cosa nos ayudaba a llevarlo un poco mejor.
Espero que los tuyos esten todos bien.

Finalmente y como reflexión final, simplemente me doy cuenta de la importancia de las telecomunicaciones en situaciones tan extremas como ésta. Cuando usualmente la utilizamos, en forma cotidiana, no nos damos cuenta de su valor. De lo que significa un simple mensaje de 140 caracteres, de lo que informa una simple imagen, de lo que es escuchar por teléfono una voz que dice que están bien.

Comparto este relato con ustedes solo para agradecer a todos los que me ayudaron con datos, los que me informaban de situaciones, los que colaboraron con mantenerme al segundo lo que sucedía. A los que se preocuparon y preguntaron hasta el último momento del estado de mi hermano, también les agradezco.

Seguimos informando en twitter y por otros medios para colaborar con aquellos que aún no se comunican con sus seres queridos.

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