Proyecto de ley de Propiedad Intelectual… jugando a ser legisladores

Advierto que este texto es de larga extensión, pero creo que debe ser asi para que ustedes saquen sus propias conclusiones al finalizar la lectura. Y espero al mismo tiempo generar un estado de alerta que en este momento no se está viendo. OJO!! aviso que es importante.

A pesar del tono lúdico del título, quisiera que se tomara muy en serio este artículo.

Tal como lo había comentado en un post anterior, en el congreso se encuentra tramitando el proyecto de ley de propiedad intelectual patrocinado por el ejecutivo y que tiene una gran trascendencia, toda vez que con este proyecto se busca adecuar el tema y problemática de las nuevas tecnologías a la ley actual que data de los años 70.

En la práctica legislativa (a grosso modo la explicación), cuando se presentan indicaciones a un proyecto de ley, el texto pasa a las comisiones de los parlamentarios, donde son revisadas y visadas por los congresistas que forman parte de la comisión, los que, en teoría, deberían ser asesorados por expertos en las materias a tratar (lo que en realidad dudo mucho).

Respecto al tema de propiedad intelectual es otro el cuento. Como entenderán en este proyecto de ley existen MUCHAS posiciones y grupos de presión interesados en que se legisle a su favor. Así, entre algunos “bandos” se encuentra, por ejemplo el bloque de la Sociedad de Derechos de Autor (SCD), con la Asociación Gremial de Editores Musicales (AGEM) y la Asociación Internacional de Productores Fonográficos (IFPI) de Chile, por otro lado y relacionado con software el bloque de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información ACTI, Microsoft (independiente y como miembro de la ACTI), Google, la Asociación de Proveedores de Internet (API), otro bloque de la Sociedad Civil integrada por la ONG Derechos Digitales, la Asociación de Derecho Informático de Chile (ADI Chile) y ahora con mi intromisión oficial Liberación Digital.

La forma de trabajar respecto a este proyecto se basa en  el estudio de la norma en una comisión mixta, compuesta, en este caso,  por comisión de economía y comisión de educación, ciencia y tecnología. En total 10 honorables “hilando fino” respecto a las indicaciones y al proyecto mismo.
La importancia de estos 10 senadores radica en que analizan las indicaciones  y las aprueban o desechan, lo que muchas veces marcan una gran diferencia en el texto legislativo final. Y esto lo tiene muy claro los grupos de presión que buscan el apoyo de estos senadores para la protección de sus propios intereses.

Debido a la complejidad del tema y la necesidad de acercar posiciones a veces antagónicas de estos grupos, es que se organizó realizar reuniones, patrocinados por el ministerio de cultura (el ejecutivo), en donde concurren los asesores de los senadores que forman parte de la comisión que analiza el proyecto, abogados de empresas, representantes de organizaciones, expertos en la materia y (en teoría) cualquier persona que tenga interés en la materia y plantear su posición.

Por las cosas de la vida,  y aprovechándome justamente de esta cláusula abierta de asistencia es que hace 1 mes comencé a participar activamente en estas reuniones, a nombre de la Sociedad Civil y cuando me preguntaron de que organización venía, dije de Liberación Digital. Solo un fruncido de ceño resultó de mi explicación.

En un principio empecé a entender el mecanismo de trabajo y poco a poco empecé a meter mi cuchara en los temas. Mal que mal estudié derecho, estoy estudiando un Magíster en Derecho Informático y mis temas de trabajo profesional son las TICs en todos los ámbitos (incluyendo propiedad intelectual).

El ejercicio que se da en estas reuniones, se basa en revisar las indicaciones y tratar de llegar a un acuerdo en las mismas, aprobando algunas, desechando otras y en teoría “jugando a ser legisladores” como si fuéramos los senadores. Con esto se conocen las posiciones, se discute doctrina, jurisprudencia, conocimientos técnico, legales, etc, para justificar la remoción, modificación o aceptación de tal o cual indicación. Así, se puede llegar a un texto concordado y aceptado por las partes o dejar constancia de las diferencias existente entre ellas.

Sin embargo, esta es una tarea parcial, toda vez que las decisiones de esta comisión de expertos (imaginemos que exista consenso en aprobar una indicación) , NO ES VINCULANTE PARA LOS SENADORES. ¿Y entonces de qué sirve estas reuniones se preguntarán?… en teoría sirven porque se les informa por escrito a los parlamentarios al momento de reunirse sobre la opinión de los que tienen los conocimientos técnicos, así se evita que se hagan lobby por separado, sin escuchar la parte contraria y se entiendan las diversas posiciones.
En este texto escrito se entregan tanto las opiniones concordantes, como las voces disidentes, para que lo tomen en consideración al momento de votar. Y si los expertos coinciden en algo en común, por ejemplo ¿por algo será no? Habrá que apoyar la medida (esa es la lógica que deberían seguir los honorables).

Disculpen la extensión en la explicación, pero ahora viene lo bueno.

El miércoles 3 de septiembre recién pasado hubo una sesión de la comisión de los senadores, donde debían analizar varias indicaciones que ya habían sido chequeado por los expertos (justamente la foto corresponde a esa sesión). Sin embargo a la hora de la reunión, en las manos de los senadores aparecieron 2 textos que apoyaban la decisión de los parlamentarios. Uno de los textos, llamada la opinión de los expertos , y otro texto desarrollado por los asesores de los senadores Vásquez (Radical Social Demócrata), García (RN) y Novoa (UDI) ….. WTF!!

Y porque sucedió esto!!.. sucede que estos asesores, que estuvieron presentes en las reuniones de los expertos y a pesar de estar considerados en el texto nº1 , desarrollaron un texto nº2 que traía SU VISION PERSONAL de las indicaciones a sesionar y si esto resulta poco, además ¡¡ estaban “comentadas” por el ejecutivo !!. Esto, porque a mi entender, vieron que su posición respecto a las indicaciones no fueron completamente apoyados por otros expertos (en los que me incluyo) y no hicieron nada mejor que ARRANCARSE CON LOS TARROS (hablando en shileno y sin lenguaje jurídico) y crear un documento alternativo, para influir obviamente en los honorables.

Esta jugada bastante desleal y a mi entender antiética, generó que los senadores se confundieran al tener 2 posiciones diferentes y no saber por cual eran las ideas más recomendables. Los de los asesores descarriados, de los expertos y los de su propia cosecha (o posición influenciada por elementos externos). Todo llevó finalmente que en una sesión sólo se vio un par de artículos, haciendo un trabajo lento, limitado e intervenido por voces disidentes a un trabajo conjunto.

Pero este cuento sigue y suma. Este lunes 8 de septiembre nos volvimos a juntar los “expertos”, pero con los ánimos bastante caldeados por la jugada de las asesoras, que dicho sea de paso, no asistieron a esta reunión argumentando trabajo extra. En esta instancia se increpó al ejecutivo el porque visó y formó parte del documento nº2 dando su opinión. Esta jugada olía a podrido como si hubieran pactado un apoyo a posiciones de dichos asesores, dejando de lado a los expertos.
El ejecutivo juró inocencia, aunque mantuvo su posición de que los acuerdos logrados en la mesa de expertos no podían ser vinculantes respecto a los senadores ni tampoco podían darle un apoyo más que entregar la visión de los expertos a los senadores en documentos oficiales.

Quedamos todos (incluyéndome) con la sensación de y porque chupalla estaba ahí sentado si mi opinión no tenía valor alguno más que de simple referencia y siempre que no existiera otro documento “oficial” de mayor peso deambulando por ahí.

Joer! Me dije y seguimos viendo los puntos a discutir.

Y justamente uno de estos puntos se basó en la indicación que solicita que la excepción de ingeniería inversa sea sacada del proyecto de ley. Aca hubo gran controversia.

En palabras simples, el proyecto de ley contempla una excepción a los derechos de autor, posibilitando el ejercicio de ingeniería inversa sobre software sin autorización del autor y sin que se considere un delito (como está penalizado hoy en la legislación actual). Con la ingeniería inversa se puede obtener, entre otras cosas, la compatibilidad operativa de programas de computación, un proceso de investigación siempre necesaria especialmente en aulas universitarias o para el desarrollo de otros programas en base a un software.

Finalmente conversando y acercando posiciones casi casi llegamos a un texto de acuerdo entre los distintos bloques, lo que significaría (aunque suene raro y anecdótico), un acuerdo entre Microsoft y Liberación Digital en este punto (y eso lo twitté en directo y hubo preguntas de interrogración al respecto)
El acuerdo se basaba en que se iba a presentar a los senadores una indicación en que se aceptaría la Ingeniería Inversa, la actividad de investigación Y desarrollo, siempre y cuando “con la información así obtenida no podrá utilizarse para producir o comercializar un programa computacional similar en infracción a la presente ley.”
Con esto se permitiría para fines académicos y de compatibilidad de sistemas y se excluiría que cualquiera pueda aprovecharse de un código fuente logrado por ingeniería inversa y crear un programa comercial que sea competencia de la base. Se entiende que apoyamos la libertad, pero no el libertinaje.

Estabamos a punto de sellar este acuerdo, cuando intervino, sin ser llamado, la Sociedad de Derechos de Autor. Para este organismo, esta redacción no le gustaba, porque habría una especie de plagio de por medio.  Se postuló por la SCD fijar como texto (aproximado)… “no podrá utilizarse ni copiarse código alguno para realizar los actos antes mencionados (es decir ingeniería inversa, investigación y desarrollo).”

Hello!! Pensé… si existe esa redacción, no habría excepción, pues la ingeniería inversa exige copiar parte del código por ejemplo para desarrollar compatibilidad de sistemas. Si se prohíbe copiar, sería como anular la ingeniería inversa y no tendría sentido la norma. Reclamé por esta postura y exigí el cambio de redacción, porque no satisfacía nuestros intereses. Además justamente con la excepción la ley, en tema de software solamente, autoriza el plagio sin que se considere ilícito, pero solo enmarcado en dicha finalidad.

Como conclusión (con esto termino), no hubo acuerdo final del texto y se radicalizaron las posiciones, señalando la ACTI y Microsoft que mantendrán su posición inicial (haciendo el lobby directo con los senadores) y nosotros la nuestra sin acuerdo, y todo gracias a la intervención desafortunada de la SCD que ante la palabra plagio (aunque sea autorizada excepcionalmente por la ley) se le eriza la piel de inmediato, encerrándose en una burbuja y no queriendo dialogar con nadie.

Cuando finalmente terminó la reunión sin acuerdo, pero quedando pendiente la discusión para la próxima semana, el Director General de la SCD Santiago Schuster, me preguntó quien era yo (al más estilo «…y a este quien le hechó fichas…» o «… y a este monito quien le tiró maní…»). Le dije, soy Pedro Huichalaf de Liberación Digital…
Solo alcancé a escuchar .. ¿Libera qué?? Antes de retirarme de la oficina.

Para que vean y sepan compañeros lo que hay detrás de un proyecto de ley. Así que ojo a lo que viene.

Esta historia continuará… en la próxima sesión.
1º foto de Claudio Gutiérrez

(gracias por el aviso de verdadera autoría)

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